jueves, 8 de septiembre de 2005

Si no sabemos ni nuestros nombres....

Leo y veo la siguiente noticia en los medios de comunicación:

Ya lo saben: quienes sueñan con ser al fin un personaje de ficción están de enhorabuena porque hasta el 25 de septiembre pueden pujar en ebay. Así, por un puñado de euros, podrán convertirse en uno de los protagonistas de Cell, la próxima novela de Stephen King, aunque sea como uno de los zombis del libro animados por señales de móviles que destruyen el cerebro. O aparecer como abogados de Grisham, o jóvenes desquiciados de Palahniuk, Rick Moody o Amy Tan... En total son 16 los escritores que subastan sus criaturas para recaudar fondos para First Amendment Project, una ONG que defiende la libertad de expresión.Para mas información

Y no me resisto en pensar en Juan Rulfo y toda esa caterba de personajes cuyos nombres rimbombantes tiene algo más que la estética y escondían el alma del personaje."Todo nombre se parece de algún modo a quien lo lleva, y eso es mucho más notable en la ficción que en la vida real." dice Gabriel García Márquez .Nombres como Juan Preciado, Eduviges Dyada, Abundio, Don fulgor Sedano, Damiana Cisneros, Susana San Juan, el padre Rentería, Tanhilo Santos o el mismo Pedro Páramo estan cargados en si de significado dentro de la novela más famosa de Juan Rulfo.

Esa maravilla ahora la quieren vender (eso si para sacar recursos para una fundación) es algo tan ultrajante que solo se les podía ocurrir a los anglosajones de más alla del Atlántico, gracias que nosotros los hablantes hispanos mantenemos nuestra cultura fuera de estos mercantilismos sino que hubiera sido de obras como la de Juan Rulfo(no muy extensa por cierto) si se hubiera dedicado a regalar los nombres aunque dicen que escogia los nombres en los cementerios, en verdad creo que utilizaba y mezclaba nombres de verdad para dar esa visión de realismo pero a la vez de estar fuera de lo común.

"Juan Rulfo ha dicho, o se lo han hecho decir, que compone los nombres de sus personajes leyendo lápidas de tumbas en los cementerios de Jalisco; lo único que se puede decir a ciencia cierta es que no hay nombres propios más propios que los de la gente de sus libros"

Asombro por Juan Rulfo, de Gabriel García Márquez



P.D. : recordemos el principio de El difunto Matías Pascal de Luigi Pirandello: "Hubo un tiempo en que una de las pocas cosas,quizá la única, que yo supiera de cierto era ésta: que me llamaba Matías Pascal.Y de ello me aprovechaba"